Almograve. Un tesoro natural del Alentejo Litoral
Lunes, Abril 13th, 2009
Almograve
En pleno corazón del Parque Natural del Sudoeste Alentejano y Costa Vicentina, Odemira el mayor distrito de Portugal, se erige como la zona donde es fácil hallar una gran diversidad ambiental y paisajística.
Lo más bello de la naturaleza protegida se encuentra en los dominios de Odemira. Mar, playas urbanas y naturistas, río, represas, sierras y planicies forman parte de su encantador entorno natural.
Dueño de una de las costas mejor preservada de Europa, el Distrito de Odemira puede presumir de contar con excelentes playas, una de las facetas que lo hacen más conocido.
Es entonces cuando debemos hacer referencia a las Playas de Almograve, ubicadas a unos 1o kilómetros de Vila de Nova de Milfontes. Correspondientes a una de las freguesías mas nuevas del Distrito de Odemira, Longueira-Almograve fue creada en el año 2001 luego de separarse del Salvador.
Almograve se extiende dentro del área que va del mar hasta la margen sur del Río Mira dominado por el paisaje del valle del río. Sus playas se hallan como encajadas entre los acantilados en extensos arenales.

Almograve
Almograve es un pueblito del Alentejo Litoral de gran belleza y tranquilidad que basa su economía fundamentalmente en la actividad agropecuaria y en la pesca, muy cerca de aquí se encuentra el puerto de pesca Lapa de Pombas. Pero Almograve también tiene como epicentro al turismo gracias a la calidad de sus playas.
La fauna y la flora que abunda en el litoral de Almograve dotan a la zona de una particular vista y como eterna bendición, la línea costera está surcada por fuentes de agua potable que brota espontáneamente.
Si visitamos Almograve en el Distrito de Odemira, centro neurálgico del Parque Natural del Sudoeste Alentejano y Costa Vicentina, estamos gratamente obligados a llegar hasta Cabo Sardâo. Un bellísimo farol domina la vista desde un elevado promontorio formando un fantástico mirador que nos regala una amplia vista del mar.

Almograve
Las playas de Almograve en esta área privilegiada de Portugal son lugares para perderse y aislarse del resto del mundo. Su fisonomía un tanto salvaje y el abrigo que nos ofrecen las dunas que corren paralelas a la orilla, son una invitación al sosiego y a la serena contemplación.














