Litoral del Alentejo: Alcácer do Sal
Miércoles, marzo 25th, 2009
Rio Sado en Alcácer do Sal
Tal lo acordado comenzamos a explorar minuciosamente este bello Alentejo Litoral, como nos ocurrió con otras regiones de Portugal, el cometido demandará la inversión de bastante tiempo. Lejos de sentirnos preocupados por ello, aceptamos gustosos el desafío de recorrer cada rincón que esta intrigante tierra lusitana nos permite conocer.
Alcácer do Sal es una ensoñadora población que se deja acariciar por las aguas del río Sado, en el lugar donde éste vuelca sus aguas al mar. En medio de un fabuloso espectáculo natural, Alcácer do Sal marca el comienzo de la fantástica Reserva Natural del Estuario del Sado que se extiende por toda la Península de Troia.

Reserva Natural del Estuario del Sado
En el momento en que el río Sado se abre al mar, forma una extensa zona de pantanos donde habitan delfines, zorros, cigüeñas y aves zancudas, que transforman el paisaje en una explosión de vida y color.
Alcácer do Sal debe su nombre a la actividad que le dió origen. Este era un pueblo dedicado a la producción de sal, hoy sólo se encuentran vestigios de esas labores, aunque su arquitectura mantiene latente recuerdos de su pasado. Una inmensa lista de bellas obras de arte se hallan cuando recorremos Alcácer do Sal desde un magnífico castillo morisco, la Iglesia de Santa María do Castelo que fue construida en el siglo XII por la Orden de Saantiago, la Iglesia San Antonio que tiene un pórtico de estilo renacentista o la Iglesia de la Asunción llena de azulejos del siglo XVII.

Litoral del Alentejo - Alcácer do Sal
El Castillo milenario, emblema que enorgullece al pueblo de Alcácer do Sal, alberga la posada Don Sancho II como guardián de una imágen soberbia por encima del caserío y el río Sado y sus puentes.
Siguiendo el contorno de la Penísula de Troia se entabla una relación permanente con pantanos, pinos y los alcornoques autóctonos, el río Sado acompaña el recorrido. Si nos dejamos guiar por él, hallaremos una sucesión de pequeñas aldeas de pescadores que se extienden hasta llegar a la vecina Comporta. Monte da Batalha, Montevil, Cachopos y otras pequeñas villas marineras, se ubican antes de llegar a Carrasqueira otra típica población donde aún se observan puentes y muelles de madera artesanales que los marineros usan para llegar a sus embarcaciones.

Alcácer do Sal
Antes de terminar de recorrer la Península de Troia, pasando Comporta están las ruinas de Cetóbriga que guardan testimonios del paso de los romanos en mosaicos y estanques de saladura de pescado.
Esta es la costa del Alentejo Litoral que nos da la bienvenida en Portugal. El paso por esta región promete hacernos sentir cómodos y felices con su gran belleza natural y la calidéz del pueblo alentejano.





