En Coimbra por el cauce del Mondego

En nuestro fascinante recorrido por las costas de Portugal, es estrictamente inevitable que continuamente nos acerquemos a las ciudades que no se encuentran precisamente en el litoral marítimo, pero que sin embargo de una manera u otra, mantienen un sólido contacto con las aguas del mar.

Río Mondego

Río Mondego

Seguimos en la Región Centro y es el momento en que nos vemos atraídos por esa fuerza vital  que transmite el caudal del único gran río, que nace y muere en Portugal. Como hipnotizados por su arrolladora belleza nos acercamos al Mondego.

Ese inofensivo hilo de agua que comienza a brotar en la Sierra da Estrela a 1425 metros de altura, va creciendo orgulloso y sin vergüenzas a lo largo de sus 275 kilómetros de recorrido, hasta desembocar presuntuoso en la apreciada localidad balnearia de Figueira da Foz, volcando   sus aguas en una  mezcla mágica hasta confundirse con el Atlántico.

Orillas del Mondego

Orillas del Mondego

Acompañar el curso del Mondego a pie,  en bicicleta o a bordo de alguna embarcación, es comulgar con la historia, con las costumbres, con las tradiciones y con el paisaje de un Portugal distinto, lleno de belleza y sorprendentes secretos por develar. Es descubrir aldeas,  el queso que se fabrica en la montaña con los métodos más ancestrales, es saborear el auténtico vino del Dâo en su mismo lugar de origen, es encontrarse con la madera, las artesanías y  la gastronomía serrana. Es enmudecer con la belleza del paisaje en Penacova y sentirse un intruso ante tanta riqueza natural. Todo ello sintiendo siempre la compañía eterna del río,  vayas adonde vayas.

Coimbra nocturna

Coimbra nocturna

Pero antes de llegar al mar con el  Mondego como guía, arribamos a Coimbra, una de las ciudades más antiguas de Portugal. Capital del país entre 1139 y 1256, Coimbra es el hogar de una de las primeras universidades del mundo, poseedora de innumerables reminiscencias históricas en su famosa “Cidade Alta”, donde se asienta el casco antiguo, para llegar hasta el Patio de la Universidad. Aquí el Mondego nos muestra una panorámica distinta, más bonita, si eso fuera posible.

Antiguas construcciones civiles, iglesias, parques y jardines hacen equilibrio en una pronunciada colina sobre el río. Así es Coimbra, dueña de la conocida “Baixa de Coimbra” en la zona ribereña,  un dinámico paseo comercial donde calles como Sofía y Ferreira Borges, resultan su mayor exponente. Este es un privilegiado espacio para hacer compras, admirar el centro medieval y hacer una pausa en algún elegante café. 

Universidad de Coimbra

Universidad de Coimbra

Por todo ello Coimbra resulta ser una ciudad animada, de espíritu joven. Sobre todo por la presencia constante de los estudiantes que concurren a su catalogada universidad y que aumentan el  jolgorio de sus calles en el mes de mayo, cuando se realiza la tradicional “Queima das Fitas”.

Me quedaría mucho tiempo más en Coimbra para tratar de seguir transmitiendo sus bondades, pero antes que el hechizo del Mondego nos envuelva en su corriente  rumbo al mar, dejémonos atrapar por la magia singular de la ciudad de Coimbra. Buceemos en sus recuerdos árabes, judíos y cristianos. Admiremos sus espacios tan contemporáneos dotados de ese original toque de inconformismo heredado de  antiguas generaciones. 

Coimbra - Río Mondego

Coimbra - Río Mondego

La despedida de Coimbra tendrá el encanto de historia y tradición, de juventud y  ritmo de fado con sabor a buena mesa. Este es el más exquisito muestrario de la visita a Coimbra, la ciudad de las letras, conventos y catedrales  de la  Costa de Plata de Portugal.

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